La teoria de l'iceberg
Històries i idees dites i escrites. Web de Cristian Segura.
dimecres, 2 d’abril del 2025
divendres, 21 de març del 2025
Una ternura muy grande
El 20 de septiembre recibimos una llamada de la oficina militar. Nos convocaron para la mañana siguiente. Para que recogiéramos a Liosha. Dijeron que lo traían.
Pasé la noche en vela. Su madre y yo preparamos la mesa. Cuando tendí la cama me eché a llorar. Pensé: «¡Por fin, Dios mío!». ¿Sabe qué pensé también? Que era una suerte que hubiera pasado tan poco tiempo en la guerra, porque así había hecho poco mal. Mi padre fue veterano de la guerra de Afganistán, un «afgano». Y toda mi infancia transcurrió entre sus borracheras. En cuanto se embriagaba, se ponía como loco. Veía fantasmas por todas partes. Y cada noche mataba a gente o sentía que lo mataban a él.
De modo que pensé que era una suerte que a Liosha no lo aguardara algo así. ¿Qué podía haber visto en los tres días de guerra que había conocido?
Eso es lo que yo creía.
Trajeron a cuatro hombres, todos de nuestra región. Lo vi enseguida, antes de que bajara del autobús. Venía sentado con la cara pegada al cristal. No nos miraba. Lo recibimos con flores. Nos lo llevamos a casa. Estaba muy delgado. Nos dimos a la tarea de alimentarlo. Su madre le preparó bollos rellenos de huevo y col. Sus preferidos. Yo le preparé carne de cerdo con mayonesa servida con tomates encima: ¿conoce ese plato? Liosha se lavó, se puso ropa limpia y se sentó a la mesa. Ahí vi que había algo raro en él: comía con la mano izquierda.
Es el tipo de cosas que una no entiende enseguida. Puede que yo es que sea tonta y no me diera cuenta de lo que hacía. Me culpo por ello. Pero lo cierto es que él apartaba la mano derecha todo el tiempo. La escondía. Y se lo pregunté:
—¿Por qué comes con la zurda, Liosha?
Le tembló el mentón, dejó caer el tenedor y se fue al balcón a fumar.
Su madre me riñó: «¿Por qué preguntas? ¿Es que tienes que saberlo todo?». Liosha se fumó un pitillo y regresó a la mesa.
—¡Sírveme un trago, madre! —pidió. Y dijo—: ¡Bebamos, chicas! Y no hagamos más preguntas. Lo que pasó, ya pasó.
Bebimos. Pasamos un rato sentados a la mesa, pero la conversación no cuajaba. ¿Qué podíamos contarle nosotras? ¿Que les había nacido un hijo a Zoika y a Pasha, una pareja del colegio donde estudiamos todos? Y que a nosotros, no. Que no teníamos novedades en ese sentido. ¿Que se había muerto la tía Liuda, la tía de su madre? ¿Qué le podía importar a él todo aquello? ¿O nos íbamos a poner a hablar de política?
El caso es que estuvimos un rato sentados allí en silencio. Su madre lloraba por lo bajo. Después, bebimos un poco más y ella se marchó. Le pregunté si quería que fuéramos al dormitorio. Entramos. Yo, tonta de mí, había puesto las alianzas sobre la cama. Las había guardado en una cajita. Pensaba que era como nuestra primera noche de bodas después de lo que había pasado. Me había preparado para ella: me depilé y me lavé bien. Le había sido fiel. Y había ansiado tanto que él volviera a casa, que estuviéramos juntos de nuevo, que nos acariciáramos… Me había imaginado tantas veces el momento en el que él me pondría el anillo en el dedo… Tenía ese sueño, sí, ¿cómo lo voy a esconder? Pero todo salió mal. Liosha entró al dormitorio, vio la cajita con los anillos y me besó en la mejilla, que era como si no me besara. «Perdóname, pero me voy a dormir al diván de la cocina», me dijo. Y se fue.
Yo soy tonta, sí. ¡La más tonta del mundo! Pero no le demostré que me sentía defraudada. Lo abracé, le miré a los ojos y le dije: «Liosha, tú eres el único hombre que conozco, el hombre perfecto para mí, y te amaré como quiera que seas. Lo arreglaremos, ya verás. ¡Tú confía en mí!».
Él me escuchó, me apartó y se fue a dormir.
A la mañana siguiente fui a la cocina a preparar el desayuno. Fui en camisón, intencionadamente. El camisón más bonito que tenía, muy transparente. Me solté el pelo. Él se me acercó por detrás y me besó el cabello con una ternura muy grande, ¿sabe? Y salió a la calle.
Pensé que iba a fumar. Y también pensé que las cosas se estaban arreglando. Pero Liosha se dirigió al cobertizo que había detrás de casa. Y se colgó.
Cuando lavé su cadáver, antes del funeral, me fijé bien en todo su cuerpo: le habían cortado todos los dedos de la mano derecha. Tan solo tenía unos muñones de color lila en lugar de los dedos.
Y eso fue todo.
Llévate mi dolor, Katerina Gordéyeva.
dissabte, 18 de gener del 2025
The 2024 Best Iceberg Music
Golden Iceberg, Little Dark Age, MGMT
Silver Iceberg, The Glorious Land, PJ Harvey.
Bronze Iceberg, The Spins, Marc Miller, Empire of the Sun.
+.+.+
4, Angel of my dreams, Jade.
5, The Safety Dance, Men without hats.
divendres, 10 de gener del 2025
Ecstatic Truth
From early on in my work, I was confronted by facts. You have to take
them seriously because they have a normative force, but making purely
factual films has never interested me. Truth does not
necessarily have to agree with facts. Otherwise, the Manhattan phone
book would be The Book of Books. Four million entries, all factually
correct, all subject to confirmation. But that doesn’t tell us anything
about one of the dozens of James Millers in there. His number and
address are indeed correct. But why does he cry into his pillow every
night? It takes poetry; it takes the poetic imagination to make visible a
deeper layer of truth. I coined the phrase “ecstatic truth.”
To explain that fully would take another book, so I’ll just sketch out a
few lines of it here. It’s on this question that I have sought public
conflict with the proponents of the so-called cinema verité who claim
for themselves the truth of the whole genre of documentary films. As the
auteur of a film, you are not allowed to exist, or not more than a fly
on the wall anyway. That creed would make the CCTV cameras in banks the
ultimate form of filmmaking. But I don’t want to be a fly; I’d rather be
a hornet. Cinema verité was an idea from the 1960s; its representatives
nowadays I call the “bookkeepers of the truth.” That got me furious
attacks. My answer was “Happy New Year, losers.”
The French novelist André Gide once wrote: "I alter facts in such a way that they resemble truth more than reality."
Werner Herzog, Every man for himself and God against all.
dimecres, 14 d’agost del 2024
The meaning of your life
Once upon a time, there lived two elephants. One was yellow, and the other was speckled. They lived happily. They adored picking flowers. Sometimes they played badminton. They hopped and jumped, and they loved meadows. And here came the Terribly-Big Meaning. And he said to them:
"Listen to me, my good elephants. Is that what you really want?".
The elephants were confused. They never thought about things like that. And they didn't know what to want and what not to.
"Good", said the Terribly-Big Meaning, "then answer me one more question, what is the meaning of your life?".
And the elephants started thinking again. The yellow elephant had been thinking for so long that he turned green, and the polka-dotted one hid under the bed.
Oh, elephants, poor little elephants. They could not answer any of the questions. They exhausted themselves and were about to die. They would probably have died if they hadn't recalled in the morning that they wanted to play badminton, pick flowers and chase bees in the meadow. They burst out laughing and went on with their business.
dissabte, 27 d’abril del 2024
La jerarquía del partido
Ignat Yúrovich era apuesto y parecía animoso. Echaba un vistazo a su alrededor con mirada maliciosa. Unos rizos canosos salpicaban su generosa calva; sus cejas pobladas coronaban su rostro y le otorgaban un aspecto desafiante; su nariz era un poco ganchuda y, mientras hablaba, su dentadura postiza crujía en alguna parte de su cráneo. En las solapas de la americana lucía varias medallas al mérito en el trabajo y de congresista sindical. Estaba recostado sobre la cama, que estaba sin hacer, con el traje puesto y la camisa blanca almidonada. Calzaba unas chancletas de goma, que contrastaban con todas aquellas medallas de trabajador ejemplar. Tanto el traje marrón como las insignias le conferían un cierto parecido con William Burroughs si este hubiera sido miembro de la Unión de Escritores de la URSS. Junto al director jubilado, sobre un taburete pintado toscamente de azul, estaba sentada una sanitaria corpulenta y pechugona a quien Ignat Yúrovich llamaba Natasha y a la que mortificaba de forma expresa, sin que la presencia de extraños lo impidiera. Natasha, por su parte, todo hay que decirlo, respetaba escrupulosamente la jerarquía del Partido: con mucha paciencia, le servía al viejo ron en una taza metálica, llenaba de tabaco su pipa repujada en plata, espantaba las mariposas que se posaban sobre su calva, le hacía friegas en sus piernas decrépitas con perfume francés y le quitaba de las manos las revistas pornográficas. Y todas aquellas cosas las hacía sin pronunciar palabra ni mirar siquiera en nuestra dirección.
Serhiy Zhadan, Voroshilovgrado.
dimarts, 19 de març del 2024
Los mejores libros del Iceberg 2023
Iceberg de oro, Radetzkymarsch, Joseph Roth.
Iceberg de plata. East West street, Philippe Sands.
Iceberg de bronce. Say nothing, Patrick Radden Keefe.
*.*.*
4. Una novela rusa, Emmanuel Carrère.
5. Travels with Charley, John Steinbeck.
dimarts, 16 de gener del 2024
The best 2023 Iceberg music
Iceberg de oro: Pregaria a la Santa Madre de Dios, Anna Gavrilets.
Iceberg de plata: Immensità, Andrea Laszlo.
Iceberg de bronce: Moral of the story, Ashe.
+.+.+
4, Shchedryk, Mykola Leontovych.
5, Outlawz, Rick Ross.
divendres, 12 de gener del 2024
The 2023 best Iceberg Movies
Golden Iceberg: Being John Malkovich, directed by Spike Jonze.
Silver Iceberg: Faust, directed by Jan Svankmajer.
Bronze Iceberg: Do the right thing, directed by Spike Lee.
+.+.+
Generación low cost, directed by Julie Lecoustre & Emmanuel Marre.
diumenge, 31 de desembre del 2023
Schnell und nachdrücklich zu vergessen.
Damals, vor dem großen Kriege, da sich die Begebenheiten zutrugen, von denen auf diesen Blättern berichtet wird, war es noch nicht gleichgültig, ob ein Mensch lebte oder starb. Wenn einer aus der Schar der Irdischen ausgelöscht wurde, trat nicht sofort ein anderer an seine Stelle, um den Toten vergessen zu machen, sondern eine Lücke blieb, wo er fehlte, und die nahen wie die fernen Zeugen des Untergangs verstummten, sooft sie diese Lücke sahen. Wenn das Feuer ein Haus aus der Häuserzeile der Straße hinweggerafft hatte, blieb die Brandstätte noch lange leer. Denn die Maurer arbeiteten langsam und bedächtig, und die nächsten Nachbarn wie die zufällig Vorbeikommenden erinnerten sich, wenn sie den leeren Platz erblickten, an die Gestalt und an die Mauern des verschwundenen Hauses. So war es damals! Alles, was wuchs, brauchte viel Zeit zum Wachsen; und alles, was unterging, brauchte lange Zeit, um vergessen zu werden. Aber alles, was einmal vorhanden gewesen war, hatte seine Spuren hinterlassen, und man lebte dazumal von den Erinnerungen, wie man heutzutage lebt von der Fähigkeit, schnell und nachdrücklich zu vergessen.
Joseph Roth, Radetzkymarsch.
[Por entonces, antes de la Gran Guerra, cuando ocurrieron los hechos relatados en estas páginas, todavía no era lo mismo si una persona vivía o moría. Cuando un habitante de la tierra se extinguía, otro no ocupaba inmediatamente su lugar, para hacer olvidar al muerto, sino que quedaba un hueco donde este faltaba, y los testigos cercanos y lejanos de su desaparición callaban cada vez que veían aquel hueco. Cuando un incendio arrasaba una de las casas de una calle, el lugar permanecía vacío durante mucho tiempo. Los albañiles trabajaban lentamente y con cuidado, y los vecinos cercanos y los que pasaban por allí recordaban la forma y las paredes de la casa desaparecida al ver el solar vacío. ¡Así era entonces! Todo lo que crecía necesitaba mucho tiempo para crecer; y todo lo que perecía, tardaba mucho en olvidarse. Pero todo lo que alguna vez estuvo allí, dejó su huella, y por entonces la gente vivía de los recuerdos, del mismo modo que hoy vive de la capacidad de olvidar rápido y con énfasis.]
Subscriure's a:
Missatges (Atom)